Tianguis   Vendedor De Especias

Todo aquel que visita México y presta atención no sólo a sus atracciones turísticas, sino a aspectos más cotidianos y típicos, habrá escuchado, quizá visto o inlcuso entrado a algún tianguis.

Prácticamente cada vecindario de cada pueblo o ciudad tiene en México, un día a la semana al menos, una calle ocupada por un mercado temporal, que se intstala al amanecer, se desinstala al anochecer, y a pesar de ser informal y efímero, es una costumbre que se ha mantenido por más de 500 años, pues muchos de estos se siguen instalando sobre las mismas vías en que lo hacían hace siglos y funcionan más o menos de la misma forma, aunque las épocas hayan cambiado.

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Que sepamos, desde épocas prehispánicas el tianguis (palabra que viene del nahuatl "tianquiztli" cuya traducción más cercana es "mercado") ha sido la forma básica en que las civilizaciones de Mesoamérica comerciaban. El tianguis era el punto de encuentro donde los productores ofrecían sus mercaderías y los clientes las adquirían. Si bien en muchos países hay mercados sobre ruedas, temporales o informales, sólo en Latinoamérica y en Medio Oriente existen los que se instalan de forma periódica, acorde a sus calendarios, y que han durado tanto tiempo.

Tianguis   Vendedores Y Compradores Panorama
Compradores y Vendedores

Uno de los tianguis más famosos e importantes fue el de Tlatelolco, en la Gran Tenochtitlan (ahora la Ciudad de México), la capital del Imperio Azteca, pues allí se encontraban compradores y vendedores llegados de toda Mesoamérica y de más lejos. Allí se podía conseguir casi cualquier cosa que existiera en ese momento en el Continente.

En los actuales tianguis semanales típicos se vende, simplemente, igual que hace siglos, de todo, siendo mayoría los artículos de uso común como comida, tanto cruda como preparada, la ropa, tanto nueva como de uso, y herramientas varias.

Hay diferencias obvias entre los tianguis de ciudad y los de provincia, acorde con su modo de vida. Por ejemplo, en un tianguis de ciudad es fácil encontrar la carne ya cortada e incluso empacada; en provincia es común ver gallinas y borregos vivos.

No obstante, hay tianguis especializados; algunos venden herramientas, otros joyería, algunos más flores y plantas, auto usados, libros y acetatos, mascotas e incluso productos de evidente contrabando.

Independientemente del tipo de tianguis al que vayamos, tengamos o no la intención de comprar, se sea o no mexicano, no agrade o no la experiencia, entrar a uno nos sumerge en un mundo de colores y aromas, donde la cultura actual se mezcla con la tradición ancestral, y lo temporal con lo duradero.

 

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