El Moro 1

Nadie puede decir que ha disfrutado de los churros en México si no ha probado antes los crujientes y populares churros preparados en El Moro.

Resulta curioso que los lugares donde los turistas se toman fotos son a menudo también el lugar típico donde las familias mexicanas se relajan mientras comen frituras y botanas. SI bien hoy hay muchas sucursales de El Moro, repartidas por todos los rincones de la Ciudad de México, existiendo una incluso en la región de Condesa que es uno de los lugares más modernos de la Ciudad de México, fue en año de 1935 cuando la primera se abrió al público sobre la céntrica calle que hoy llamamos Eje Central Lazaro Cardenas, cerca de la turística Plaza Garibaldi, y aún sigue dando servicio.

La historia del origen de los churros aún no está clara, algunos dicen que se originó en China continental, que ha existido desde la dinastía Ming, y que luego fue llevada por los portugueses hacia Europa continental, especialmente Portugal y España durante la época de la exploración marítima y la Conquista. Desde allí se extendió a sus colonias, llegando a Sudamérica y finalmente a México.

Con la masa, que es una simple mezcla de harina de trigo y azúcar, a la que según el cocinero le añaden vainilla, canela u otras epecias, los churros se imprimen en una forma alargada y redondeada, y se fríen hasta que se doran. Una vez cocidos se bañan en una mezcla de azúcar con canela, aunque hay variedades más modernas rellenas de chocolate, cajeta o leche dulce condensada. Los churros suelen acompañarse con algún tipo de bebida, tradicionalmente chocolate caliente.

Los churros no son sólo algo delicioso, son también a menudo un plato para el desayuno, ya que además de ser sabrosos, dulces y crujientes, son nutritivos y fácil. El precio, además, es muy amigable con el bolsillo. En El Moro, a tan sólo 72 pesos mexicanos, lo equivalente a 53,000 rupias aldía de hoy, obtenemos 4 deliciosos churros. El lugar es, además, el lugar perfecto para disfrutar un encuentro con amigos para charlar casualmente. Así lo reconoció Katherin Aprilia, una chica indonesia, proveniente de Yakarta, que disfrutaba de unas vacaciones en el país del sombrero, como ella llama a México. Según Katherin, los aterciopelados churros rojos que probó eran muy crujientes y combinaban especialmente bien con chocolate francés. ¿Te gustaría probarlos? (Inten)

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